MIRANDO A EUROPA

Las empresas españolas miran desesperadamente al exterior como única oportunidad de supervivencia. Pero la necesidad y la voluntad no son suficientes para triunfar, hay que estar muy preparado para competir en la “Premier”.

A lo largo de estos largos meses de ausencia, de este mi espacio de reflexión, me he embarcado en un interesante y emocionante proyecto emprendedor que me tiene completamente dedicado en cuerpo y mente: Internacionalizar una pyme española y lanzarla a competir globalmente con los “Best in Class” del mundo digital.

Un proyecto ambicioso sin duda, en el que se conjugan retos personales, profesionales y empresariales, combinando juventud, conocimiento, talento y una voluntad de ser “alguien importante” en este entorno altamente competitivo. Y lo vamos a conseguir, sin duda, con mucho esfuerzo, trabajo duro, dedicación y foco máximo en los objetivos que nos hemos fijado en nuestro plan estratégico.

Pero no era este el objeto principal de mi artículo, si no más bien, el realizar una reflexión sobre lo que ha sido la experiencia vital y global de estos meses en los que he podido contrastar distintas realidades internacionales, tanto en Europa como en el resto del mundo.

En unas recientes jornadas celebradas en Madrid, sobre el 7º Programa Marco de la I+D de la Unión Europea para ayudar a las empresas españolas a tener éxito en las convocatorias del 2013, se nos alentó desde la mesa presidencial a buscar la vía exterior como única salida a sobrevivir financieramente, ya que la situación del país es realmente mala. Incluso se recordaron frases trasnochadas de Margaret Thatcher, que ya en su día lanzó a las sufridas tropas empresariales y centros de investigación en busca del mana europeo. Muy mal deben estar las cosas, cuando desde los más altos responsables de las instituciones nacionales se manejan algoritmos y formulas del siglo pasado.

Eran otros tiempos, otros escenarios y otras situaciones que deben analizarse detenidamente antes de viajar como la armada invencible y volver derrotados a los cuarteles de invierno sin haber disparado un solo tiro.

Pero así es, dicho y hecho. A lo largo de esta semana pasada, he tenido la oportunidad de viajar a Alemania, Polonia y Bélgica para asistir a distintos eventos de Networking organizados por la Unión Europea y ver de primera mano, como el número de empresas, organismos y entidades españolas que han salido a buscar desesperadamente alguna vía, alianza o consorcio duplicaba al número de participantes del siguiente país más numeroso. Pero por otro lado, el perfil de las pequeñas empresas españolas, especialmente me centraré en estas, en comparación con la media europea, estaba bastante desenfocado y disparaban a todo lo que se movía. Esto es, parecía la vieja historia del charlatán en la plaza del pueblo “cómpreme algo que tengo de casi todo”, bueno, bonito y barato.

La Comisión Europea, a la cual pertenecemos desde hace mas de dos décadas, y es bueno recordarlo, ya que a veces sólo nos acordamos de ella cuando tenemos que pedir y nada mas, ha puesto en marcha un ambicioso programa de incentivación y creación de empleo a través del desarrollo de un nuevo y fortalecido tejido emprendedor basado en pymes. Y sólo a través del desarrollo exitoso de este programa, se ve la oportunidad de creación de empleo más cualificado, estable y sostenible a lo largo de todos y cada uno de los países que conforman la Unión. Para ello, dentro del 7º Programa Marco del I+D+i, se fomenta e incentiva especialmente la implicación de pymes tecnológicas y su participación en los consorcios como elementos de aportación de valor y contribución diferencial y no meros acompañantes, como ha ocurrido hasta ahora.

Esto, sin duda, es una oportunidad a la que no podemos renunciar y es la hora de prepararse para competir en la Primera División Europea y estar en disposición de jugar los play-offs.

¿ Pero que es prepararse para competir?.

La pyme española, especialmente las tecnológicas, tienen un buen número de virtudes y es lo que en alguna medida, nos permite precualificarnos a la hora de competir en Europa: voluntad, ideas innovadoras, talento, vocación, buena formación y conocimientos técnicos cualificados, espíritu de sacrificio…pero esto, no es suficiente. Se puede ser bueno, pero hay que ser excelente para competir y ganar. A los subcampeones nadie los recuerda.

Ser excelente supone tener una visión clara, definida y líder del proyecto empresarial que queremos abordar. Un compromiso con la excelencia, que va más allá de hacer las cosas bien y con mucho esfuerzo. Hay que hacerlas mejor que nadie y además que lo parezca. Esto es, hay que venderlo mejor que nadie.

Ser excelente es tener el mejor equipo para llevar a cabo este proyecto. Los mejores directivos, los mejores técnicos y más formados y los empleados más cualificados y comprometidos con un proyecto común. Y todos comprometidos con el éxito.

Ser excelente es tener un plan de negocio que soporta la idea empresarial, que sea creíble y sin duda se vaya a cumplir, incluso mejorando las expectativas, ya que debe ser real. Y si es real, los mejores siempre superan las expectativas. Para ello, hay que ser humilde y aprender de la competencia todos los días, de manera que nos podamos anticipar en cada momento y seguir aprendiendo y mejorando constantemente.

Ser excelente es tener capacidad de re-aprender y rectificar en marcha. Cambiando la rueda que se pincha, sin necesidad de parar la maquina. Y trabajar a medio y largo plazo de una forma estratégica. Las tácticas a corto plazo, suelen desenfocar a las empresas y desvirtuar la visión de forma inmediata. Lo que nos lleva al fracaso sin previo aviso.

Ser excelente, es definir en un plan estratégico todo lo que queremos hacer para llegar a ser los Champions. Y aquí, es en donde se debe reflejar una política de inversiones, partners y alianzas e I+D+i, ligada al “core busines” de la empresa y nunca como una vía de potencial financiación a corto y medio plazo de algo que nada tiene que ver con nuestro negocio.

Ser excelente es tener la capacidad de aglutinar alrededor de nuestro proyecto a los mejores partners, a los que aportamos valor y que nos aportan conocimiento y experiencia, para juntos establecer una alianza ganadora y que nos permitirá desarrollar nuestro proyecto a largo plazo y de una manera sostenible. El gran reto de la pyme española es crecer sosteniblemente en el tiempo.

A falta de unas directrices estratégicas por parte de una administración, perdida en tácticas corto-placistas, tapando fugas y cosiendo rotos, sin una visión estratégica de estado, nuestra visión debe ser global y fijarnos una estrategia próxima a las necesidades y demandas globales. Especialmente en el sector de las nuevas tecnologías, en donde la competencia es altísima, el reto esta en la excelencia, la creatividad y la innovación. Creatividad e innovación, a los españoles nos sobra, pero capacidad productiva, rentabilidad y en definitiva, excelencia, nos queda mucho por andar. Pongámonos a ello como parte de nuestro entrenamiento diario y de esta manera nuestras oportunidades se multiplicaran de forma exponencial para poder no sólo competir, sino ganar. Esta liga es muy larga y el camino duro y difícil, sólo con entrenamiento diario, constancia y continuidad estaremos en disposición de alcanzar nuestro objetivo: Europa.

Buenas tardes y buena suerte.

 

Carlos J. Ochoa Fernández ©

 

 

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La gestión del “yo” del nuevo Líder.

La contribución social y la gestión del presente.

A veces, cuando miro hacia atrás, tras más de treinta años de vida laboral ligada siempre a la ingeniería, la innovación y las nuevas tecnologías, me pregunto si ha llegado el momento de cambiar de rumbo. La contestación fluye desde mi interior de una manera natural y se plasma en la necesidad de contribuir y percibir que cuando mi contribución finalice, me podré sentir plenamente satisfecho con mi aportación a la sociedad. Y ese momento no ha llegado aún.

Me vienen a la memoria varios casos de directivos, ejecutivos y compañeros con los que he trabajado a lo largo de estos últimos años en los que “la contribución” simplemente no existía o se confundía con dedicación y esfuerzo personal. Y recuerdo también a mi primer consejero delegado en una multinacional alemana, que presumía ante los clientes de su colaborador, porque era una gran “fanático” de su trabajo y negocio. Evidentemente, el cliente me conocía personalmente y quedó un poco confundido ante aquella opinión personal que se había realizado en aquella reunión. Ante lo que me apresuré a explicar al cliente, que “el jefe” llevaba poco tiempo en España y confundía algunas palabras y lo que realmente quería decir era “apasionado”. Más tarde en la oficina, tuve la oportunidad de explicarle la diferencia en castellano entre fanático y apasionado y su trascendencia en el mundo empresarial, lo cual me agradeció efusivamente. Aquel hombre tenía un compromiso en un escenario complejo de trabajo, pero le faltaba pasión. No obstante sabía rodearse de personas que suplieran sus carencias y aportar su experiencia para contribuir a la mejora de una situación difícil.

El nuevo líder del siglo XXI ha vivido situaciones complejas, es apasionado y está abierto al cambio permanente, viendo este como un reto y una oportunidad para expandir su contribución personal. Pero en este cambio, la gestión del tiempo es un factor fundamental que vamos a considerar a continuación.

La gestión del tiempo presente es una de las capacidades a valorar y desarrollar fundamentales, tanto en la vida empresarial como en la personal. Saber vivir el presente de manera que sea adaptable a uno, evitando verse atrapado en tiempos pasados y lamentaciones sobre aquellos que jamás volverán y en la ansiedad del futuro inmediato que tanto desgasta.

Cuando nos dejamos arrastrar por el pasado o llevar por el futuro, nunca disponemos de tiempo suficiente, ya que lo que ocurre es que intentamos estar en dos lugares a la vez en distinto tiempo, lo cual es materialmente imposible y nos genera un gran estrés. Esta escisión mental interior es la que nos provoca una gran presión y fuertes tensiones. Por ello, dominar el tiempo es concentrarse y vivir el presente. Esto nos permite gestionar el tiempo eficientemente, dando de si tanto como seamos capaces de vivirlo. Llevándolo al mundo real podríamos definirlo como “obtener más haciendo menos”.

La concentración y dominio del presente, es lo que nos permite ser eficaces al poner toda la atención en lo que se está haciendo en cada momento. De manera que una vez finalizada una tarea, podemos iniciar otra nueva con la misma intensidad y atención. Esto es, trabajar con inteligencia.

Obtener más haciendo menos es un estilo operativo, un credo de los nuevos empresarios o emprendedores denominados por algunos como místicos. Vivir el presente y ser consciente de ello, permite ser eficiente en la gestión del tiempo y moldearlo a nuestro antojo.

Esta concentración y conocimiento de uno mismo nos permite obtener lo mejor de cada uno y así, siendo exigente con uno, poder exigir a los demás.

A lo largo de la vida estamos escogiendo en cada momento, elegimos entre varias opciones, situaciones, decisiones, personas, etc. Pero quien realmente elige?, es nuestro yo?. A partir de aquí pueden construirse muchos “yos”, si bien, sólo uno de ellos encuentra la coherencia entre el elector y el elegido y  nos permite ser conscientes de nuestro talento y la propia experiencia de la vida. ( Dag HammarskJöld).

En el mundo real todos adoptamos personajes en función de distintas situaciones a las que nos enfrentamos a diario. El personaje, es la máscara que envuelve nuestra esencia y esta mascara se adapta a los distintos escenarios de nuestra vida. Para poder sacar lo mejor de una persona, es necesario identificar claramente el personaje, esto es, detectar la máscara tras la que se oculta la persona. Y esto es fundamental en la gestión de las personas, tanto a nivel de colaboradores de una empresa, como en las relaciones con los clientes.

El nuevo líder/emprendedor del siglo XXI, tiene una habilidad especial para desdoblarse e identificar a la persona en esencia y al personaje. Para ello es necesario tener un profundo respeto por la esencia de la persona y poder así afrontar, clara y honestamente situaciones complejas. Ya que si ignoramos al personaje sobre la persona, esto puede llevarnos a situaciones muy peligrosas y conflictivas. Cuando decimos que nos preocupamos por las personas, realmente lo que significa es verlas y reconocerlas tal y como son, sin subestimar ni infravalorar sus defectos o la percepción de los mismos que nosotros tenemos.

Durante todos estos años he conocido muchísimas personas y personajes, y he de reconocer que la experiencia en la aplicación de estos conocimientos me ha ayudado siempre. Y si también es cierto, que uno no acaba de conocerse completamente nunca, el miedo al tiempo pasado…la ansiedad del futuro y la subestima de las personas son algunas de las barreras a las que nos enfrentamos a diario.  Pero no es menos cierto, que desde esta perspectiva de autoconocimiento y generosidad, las relaciones se facilitan en gran medida y la toma de decisiones se acelera en tiempo presente. Y sólo desde el respeto a uno mismo y el profundo conocimiento de nuestro yo, podremos acceder al conocimiento de los demás.

Carlos J. Ochoa Fernández ©

El Lider del Siglo XXI ante el “Cambio”

La espiritualidad está en el centro de nosotros mismos y no puede ser algo con lo que nos entretenemos en algunos momentos de nuestro tiempo. Está y debe estar presente en cada actividad y compartimento de nuestra vida.

Siguiendo con el tema de la Nueva Mística Empresarial, en estos días complejos, en los que las noticias nos asaltan y sobresaltan ante una posible recesión en Europa de consecuencias impredecibles, se ponen de manifiesto las distintas actitudes y formas de abordar esta situación por los distintos agentes: líderes políticos, lobbys y grupos de presión, empresarios, directivos, medios de comunicación, etc. Y realmente resulta bastante triste el panorama que se adivina, ante la falta de visión, honestidad y transparencia que transmiten, lo que les anula inmediatamente como lideres capaces de visionar un nuevo escenario de cambio real de la sociedad. Una falta de imaginación, creatividad y valor que les impide visionar un futuro distinto al actual y sólo se buscan salidas o alternativas para volver de nuevo al mismo escenario en el menor tiempo posible. Más vale malo conocido que bueno por conocer…

Cuando las personas que tienen la responsabilidad de tomar decisiones, sean estas del tipo que sean, aunque nos hablen del “cambio”, de una manera insistente, no se refieren al “CAMBIO” con mayúsculas. Esto es, un nuevo escenario con una visión ambiciosa y novedosa, capaz de afrontar los nuevos retos que esta sociedad está demandando de una manera nítida y clara y que ya está cansada de vueltas de tuerca alrededor del mismo “viejo” modelo. El cambio no puede quedarse en un cambio de personas, equipos y cosas. El CAMBIO, es una nueva forma de adaptarse a un nuevo paradigma en un mundo global y con unas estrictas reglas en la Unión Europea, pero que requiere de revisión permanente, valor y riesgo. El CAMBIO, es la rev-evolución constante y permanente, es una actitud diaria ante la vida, es cambiar la rueda del coche en marcha sin que este pare. Y si es necesario, cambiar al piloto y al copiloto tantas veces como sea necesario. Con viejas reglas y modelos que no han sido capaces de aprender de sí mismos, el cambio no existe y además es imposible. Quizás podríamos llamarlo en argot deportivo: rotación. La sociedad del siglo XXI requiere de propuestas acordes a las demandas y necesidades actuales, de la realidad actual, del presente y del futuro. Nunca de un pasado reciente.

Por ello, el autoconocimiento y la autocritica, son valores fundamentales del nuevo líder del siglo XXI. La capacidad de sorprenderse ante el nuevo conocimiento, las experiencias, la necesidad de buscar permanente la verdad y ser conscientes del que el triunfo es algo efímero. Ya que, para el nuevo líder del siglo XXI, cada nuevo proyecto es una puesta a cero del tanteador, un nuevo juego, en el que de nada sirven los triunfos anteriores y eso es ante todo un gran reto. El factor emocional es un valor diferencial importante, enfrentarse a los sentimientos de uno a la hora de tomar decisiones es clave. No es necesario ocultar los sentimientos, sino más bien todo lo contrario, pero de una manera sosegada y sin dramas. Afrontar los miedos y reconocerlos, cualquier situación de cambio nos enfrenta a estos escenarios y no por ello debe impedir la oportunidad de tomar decisiones correctas y visionarias. Asumir cambios es asumir riesgos, es enfrentarse a situaciones desconocidas, enfrentarse al miedo y a los sentimientos de uno mismo, sacando de los valores más profundos las soluciones más visionarias y sostenibles.

El autoconocimiento y la meditación permiten comprender las relaciones de las personas con su pasado, su historia, fortalezas y debilidades, aciertos y errores. De tal manera, que el líder místico del siglo XXI, no se deja llevar por la vanidad ni la gloria efímera, de manera que la forma de afrontar el nuevo presente y el futuro inmediato lo afrontan como un nuevo reto, una nueva situación, nunca afectada por el pasado, aunque este fuera triunfal.

El autoconocimiento necesita de feedback para retroalimentarse y mejorar constantemente. Para ello el líder del siglo XXI, debe estar abierto a la crítica de una forma honesta y sincera, valorando y  respetando las fuentes de esta. En este punto, me vienen a la mente varios casos vividos en distintas empresas.

En una primera, recuerdo como se puso en marcha un proyecto de Innovación que afectaba a toda la compañía. Se explicó a todos los empleados lo importante que era este proyecto, sus características, la metodología de trabajo y se abrió un buzón de Innovación con el fin de recoger las distintas propuestas que cada uno, bien a título individual o en grupo, quisieran proponer.  Al finalizar el periodo de consulta, se crearía un equipo de Innovación que valoraría las propuestas y se daría un premio al ganador, así como la responsabilidad de poner en marcha su proyecto. A lo largo de este periodo, un gerente fue revisando las propuestas de buzón y criticándolas una y otra vez, desacreditando a las personas que se habían comprometido con la idea. Al final, el personal se desmotivó y prefirió desentenderse del programa de Innovación. Cuando desde la dirección de una empresa no se ejerce un liderazgo natural y solo se ejerce la jefatura, los resultados siempre son los mismos.

Por otro lado, en una gran empresa multinacional, se creó un equipo de mejora con el fin de afrontar una difícil situación de futuro y resultados. Aquel proyecto lanzado desde la dirección, pretendía que desde todas las aéreas se identificaran puntos de mejora de cada una de ellas y de las demás. Aquel proyecto nació con una gran motivación y espíritu de autocritica muy elevado, siendo el resultado espectacular. Cada uno había realizado un ejercicio de autocritica tal que les llevaba a identificar los puntos de mejora propios, como los más fuertes valorados por el resto y viceversa. Al no haber afán de competición, estar abiertos a la crítica y ser más exigentes cada uno consigo mismo que el resto, permitió obtener unos resultados muy exigentes y excelentes.

El talento es algo innato en el nuevo líder, así como la capacidad de auto gestionarse y gestionar a las personas y las situaciones. Hoy, desde mi punto de vista, se requiere más que nunca de este tipo de personas, con valores, sentimientos, fortalezas y debilidades, pero ante todo líderes visionarios con capacidad de buscar nuevas vías más sostenibles para la nueva sociedad del siglo XXI.

Carlos J. Ochoa Fernández ©

Trabajar con el alma y el corazón

El trabajo puede proporcionar la oportunidad de crecer, no sólo económicamente, sino también espiritual y personalmente. En caso contrario, estaremos perdiendo una parte demasiado importante de nuestra vida. (James Autry).

Vivimos tiempos difíciles y complejos para hacer aseveraciones como esta, pero quizá sea hoy más necesario que nunca realizar una profunda reflexión sobre el estilo de liderazgo y dirección actual, fracasado y trasnochado y profundizar en los valores espirituales del ser humano y el desarrollo del mismo desde la perspectiva emprendedora.

En el capitulo anterior referente a la Nueva Mística Empresarial, nos habíamos quedado en identificar lo que podrían ser los valores o características que más valoraríamos en un emprendedor o empresario místico. Destacando entre otros: integridad, honestidad, justicia, autoconocimiento, contribución social, espiritualidad, saber extraer lo mejor de uno mismo, abierto al cambio permanente, sentido del humor, visión global, concentración, autodisciplina, equilibrio, intuición.

Hoy vamos a introducirnos por este camino de reflexión, del que soy un místico realista  convencido.

La evolución, ahora llamada rotación por algunos, en los cargos directivos de las empresas, va ligada a los distintos ciclos de vida de las mismas y en tiempos de crisis, priman los perfiles financieros y en tiempos de bonanza, los creativos, arriesgados y comerciales. Y esto resta muchas veces oportunidades reales para salir de situaciones de crisis a las empresas y anticiparse a situaciones de futuro y liderazgo.

Cuando hablamos de un emprendedor místico, imaginamos una persona visionaria y que está en constante ebullición de ideas. Y ante esta ebullición, debe someter a su mente a procesos de simulación complejos para visualizar la oportunidad de continuidad de esas ideas y ponerlas en marcha, aparcarlas momentáneamente o encerrarlas en un baúl de futuros proyectos imprevisibles. Y ante esta situación, la cantidad de ocasiones que se les presentan para equivocarse son innumerables y muy superior a la media de los mortales.

Pero evidentemente, un rasgo fundamental en ellos es la integridad. Lo que garantiza que estas decisiones se toman desde una perspectiva sana, equilibrada, integra, en donde los valores de la persona están por encima de las cosas. Por ello, ante una situación de toma de decisiones, el mejor escenario es decir la verdad y con coherencia y equilibrio. Y decir la verdad significa ser íntegros y honestos entre lo que pensamos, decimos y hacemos, evitando discursos distintos dependiendo a quien nos dirijamos y en el contexto que lo hagamos. De esta manera se está en una posición de equilibrio y en disposición de tomar decisiones difíciles, independientemente de su trascendencia. La manipulación emocional, es una de las mayores lacras de los empresarios actuales y esta actitud, rompe la regla de integridad e integración en la empresa.  Lo que acaba siendo un talón de Aquiles irreparable en las organizaciones, al crear una brecha insalvable entre directivos y empleados.

¿Cómo se demuestra el respeto?. Con la integridad del mensaje que comunicamos. Bob Galvin.

En momentos de tensión es cuando se ve la talla real de las personas. Pero también en el día a día, en la forma de comportarse, de liderar y dirigir a las personas y visionar los negocios, en las relaciones con los clientes, los proveedores, etc. Y actuar conforme a lo que se dice, lo que se piensa, es una muestra de coherencia e integridad y en definitiva, marca lo que es una persona justa. A todos nos gusta que se nos trate con justicia y sentirnos a gusto a la hora de tomar decisiones, por complejas y difíciles que estas sean. Ya que el principio de la justicia es universal.

El conocimiento es el principal valor del ser humano. Desde que nace está aprendiendo y en el momento que deja de aprender, comienza a morir. Se muere espiritual y físicamente. Este proceso es el que lleva a muchas personas a la incapacidad de abordar nuevos retos, encontrar trabajo o adaptarse al cambio en cualquier situación. Aprender es estar vivo y por tanto una necesidad vital. Por ello, el emprendedor místico está permanentemente envuelto en un proceso de aprendizaje continuo y de ayuda al aprendizaje de los demás. El intercambio de conocimiento, experiencias, vivencias y saber, enriquece a las personas y nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Este proceso finaliza el día que morimos.

Lo que cuenta es lo que se aprende después de saberlo todo. John Wooden.

continuará…

Carlos J. Ochoa Fernández ©

21 Megatrends for the 21 Century

I am just involved in a huge global project to identify the 21 Megatrends for the 21th Century in the most innovative and strategic sectors for the development of the future society. Project that I would like to share with all of you. Thats why I am just asking for your contributions and ideas about this sectors:

Healthcare & Bioscience, Energy, Natural Resources, Environment, Communications, IT & Social Media, Aerospace.

You only have to share your kill idea for any of the areas identify before.

All the colleges and contributors will receive a FREE copy of the study.

Thanks in advance for you support and contribution.

Carlos J. Ochoa Fernandez

REAPRENDIENDO

A lo largo de estos últimos meses he recibido un autentico bombardeo de distintas escuelas de negocio con infinidad de propuestas de diversos cursos y masters alrededor de las Nuevas Tecnologías, Negocios en Internet y Marketing Digital. Una vez que analizo los programas con detenimiento, veo que son muy pocos aquellos que realmente aportan un valor añadido significativo, quizás porque están en una fase emergente y los programas se van ajustando poco a poco a una realidad, que una vez mas, va por delante.

Y ante este panorama y la necesidad de dar respuesta a los clientes, anticipándonos a sus posibles necesidades, no nos queda mas remedio que ¡¡¡ Reaprender !!!.

Si, digo bien, reaprender y poner en valor la experiencia, el conocimiento del mercado, el conocimiento de la tecnología, las necesidades de los clientes…en fin, todo aquello que importa realmente a la hora de poder enfrentarnos a una nueva situación con propuestas que justifiquen el intercambio comercial de: Valor por Dinero.

En las nuevas propuestas que aparecen constantemente en la nueva economía, el gran GAP es este. La aportación de valor real, por el dinero de la inversión a realizar y el beneficio a obtener.

La constante generación de expectativas fallidas y las increíbles inversiones realizadas en algunos nichos tecnológicos sin valor real, crearon en un tiempo reciente una gran burbuja especulativa en la que se enterraron grandes fortunas. No dejemos que los sueños de los especuladores vuelvan a invadir nuestras realidades.

Reaprender, de las experiencias (buenas y malas), escuchar y meditar, ver y pensar…razonar, evaluar y repensar una vez más. Ajustar las necesidades a soluciones reales en donde el valor sea medible y tangible aportando un beneficio a las partes y agentes implicados en el negocio es la vía para desarrollar empresas innovadoras a largo plazo y generar riqueza a partir de conocimiento y personas capaces de aplicarlo eficazmente.

Mientras tanto, seguimos reaprendiendo…algo que muchos han olvidado y no debemos confundir con reinventar.

Buenos días y buena suerte.

Carlos J. Ochoa

¡¡¡ CONCIERTO DESCONCIERTO !!!

Que duda cabe que son tiempos difíciles, sin duda. Pero si de algo no cabe duda, es que estamos llegando a un nivel de desconcierto y porque no decirlo, locura, en el que cualquiera se siente habilitado para opinar, experto en economía y agente crítico del inmediato pasado.

Hace apenas dos años, o quizás tres ya si repasamos rigurosamente las hemerotecas, hay que ver como pasa el tiempo, en las que los primeros indicadores sobre la situación que se avecinaba, comenzaban a vislumbrarse en el horizonte. Sin embargo, el análisis y la anticipación para prever la dimensión de tal situación, brilló por su ausencia. Y no porque no seamos capaces de anticipar modelos o evaluar situaciones de crisis para adelantar soluciones y cambios estructurales a nuestros modelos productivos, no. Simplemente porque dentro de esta burbuja especulativa en la que se mueve esta nueva sociedad actual, los agentes “responsables”, no fueron capaces de actuar con visión amplia, global, generosa y honesta.

El huracán es un fenómeno meteorológico de una fuerza descomunal, que se conforma como parte de las amenazas naturales que, aunadas a la vulnerabilidad de la geografía y la misma de cada país, contribuyen a aumentar una variable que influye en el desarrollo de la nación: el riesgo. Esta definición, valida como cualquier otra, viene a colación porque en ella encontramos los puntos críticos de lo que está pasando en la economía mundial…

Geográficamente, no nos podemos mover, pero si adecuar y adaptar al medio de una manera mas sostenible. ¿El resto?, es necesario un cambio mucho mas allá de las meras medidas especuladoras a corto y medio plazo.

Un nuevo modelo de sociedad, menos desfragmentada, con mayor apoyo en los valores, con un nivel de formación y educación superior, con una visión más humana, social y ética, con compromiso social y emprendedor.

Es tiempo de revisar los pilares, preparar unos nuevos cimientos más sólidos y resistentes, para poder levantar un edificio más creíble y sostenible, que permita albergar de alguna manera, el espacio de nuestros herederos en esta tierra. Que les pertenece a ellos más que a nosotros.

…y como dice el viejo proverbio árabe, si lo que vas a decir no es mas bello que el silencio, mejor no lo digas…

Buenas tardes y buena suerte.

Carlos J. Ochoa Fernández