Surfeando la Crisis.

Cada día cientos de empresas y de  jóvenes emprendedores tiran la toalla y deciden refugiarse en los cuarteles de invierno, (aquellos que pueden permitírselo), en lugar de seguir apostando por buscar soluciones creativas en innovadoras para abordar esta situación extraordinario a la que nos estamos enfrentando.

Situaciones extraordinarias, requieren de soluciones extraordinarias y si seguimos haciendo mas de lo mismo o esperamos a que otros nos marquen alguna dirección, el horizonte al que nos enfrentaremos será el mismo y el color de este es cada vez oscuro y la luz requiere de caminar por senderos luminosos.

Disponer de unos indicadores de la empresa en todas y cada una de las áreas de actividad y procesos clave, es fundamental, pero no suficiente. Esto, que duda cabe, nos permitirá tener una diagnosis sobre los grados de productividad a incrementar, los grados de mejora en la eficiencia que podemos conseguir y el nivel de calidad que podemos obtener mejorando los procesos y aquilatando los costes, así como la selección de proveedores mas alineados con nuestra visión y comprometidos con nuestro proyecto.

Pero sin una gran dosis de pasión, inteligencia e innovación, los componentes críticos de un cóctel de éxito, no pasaremos del primer round. Esto es lo que está pasando en un buen número de empresas en la situación actual, que tras pasar a duras penas el ecuador de la crisis, acabadas las medidas correctoras y parcheado el camino en todo lo posible, la visibilidad del futuro pasa de una situación incierta a imposible.

Nos encontramos ante una situación que requiere de nuevas formas de pensar, de actuar, de enfrentarnos a los negocios, de actuar ante los clientes con propuestas mucho mas creativas, arriesgadas y de alto valor real, en las que el cliente pueda tener beneficio a corto plazo. Y en esta situación, cada cual debe encontrar la formula para posicionarse claramente definiendo una propuesta nítida y valorable desde el primer momento. Pero nos enfrentamos a esta situación con modelos estructurales del pasado, queriendo afrontar modelos de negocio mas evolucionados y dinámicos en los que muchas veces las empresas se encuentran con serios problemas de viabilidad, siendo la estructura de costes actual muy superior al modelo de negocio viable, y los perfiles profesionales no se ajustan a las necesidades especificas del modelo de negocio.

Por otro lado, en estas situaciones tan extraordinarias, la gestión del talento, marca una clara diferencia entre las empresas lideres y las que no lo son. Siendo la reducción de plantilla, la parte más habitual en la reducción de costes abordada a corto plazo por las empresas, sin analizar eficazmente todos aquellos componentes que van ligados a esto. La gestión del talento, debe ser la primera asignatura a aprobar a la hora de revolucionar la empresa, alineando los objetivos estratégicos, con los recursos humanos y técnicos, implicando a todos y cada uno de los mismos en la consecución de un logro común. Las nuevas empresas del futuro deben estar conformadas por personal altamente competente, pluridisciplinar, con un nivel de creatividad muy alto, una involucración alta con el proyecto empresarial y por tanto, comprometido y participando en el mismo. De otra manera, esta asignatura quedará siempre pendiente para un nuevo curso, y así no hay proyecto empresarial que abordar.

Las reformas deben empezar por nosotros mismos, afrontarlas con valentía y decisión y a partir de la innovación en la propuesta y la excelencia en la implantación, la diferencia está marcada. Estos son los primeros pasos de un camino realmente apasionante, en el que sólo los valientes tienen cabida.

Un ejercicio que me gusta realizar periódicamente, es revisar la prensa especializada a lo largo de los años y leer las referencias y lideres de los distintos sectores, las recomendaciones y tendencias de los expertos en aquel tiempo y ver que fue de aquellos en el tiempo. En situaciones extraordinarias, hay que ser extraordinario para alcanzar el éxito y sin éxito, no hay salida posible a crisis alguna.

Carlos J. Ochoa Fernández

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