INNOVACIÓN

Re-innovarse o morir, esta es la cuestión.

Innovar, mudar o alterar algo, introduciendo novedades. Así  define el diccionario de la real academia este vocablo tan repetido y con tanta insistencia en estos tiempos. Qué duda cabe, que la innovación se puede redefinir de muchas maneras y de hecho, así se hace e interpreta, pero si queremos simplificar las definiciones y que estas se entiendan de una manera sencilla, podríamos decir que es el proceso de rehacer, reinventar algo de una manera diferente, eficiente y que aporte valor. Piensa distinto, actúa diferente, reinvéntate, anticípate, imagina, sueña y llévalo a cabo con toda la pasión que seas capaz de mostrar.

Estas han sido las claves del éxito de algunos visionarios del siglo XX, pero también la del hombre a lo largo del desarrollo de su historia, sin embargo sólo algunos elegidos están en la lista de los genios. La innovación está permanentemente ligada a la evolución del hombre y baste con mirar a nuestro  alrededor  en un instante de nuestra vida, en una calle o en una oficina y fijarnos en los elementos que nos rodean y que hace apenas unos años no existían e incluso era inimaginable pensar en su sola existencia en un futuro próximo como hoy.

Y es la imaginación la que nos permite soñar con un nuevo mundo y la innovación la que lo materializa y convierte en realidad. Siendo estas las piezas clave para el inicio de un nuevo ciclo, en donde la integridad, la intuición, la responsabilidad y el pensamiento creativo serán un referente de las nuevas empresas visionarias del siglo XXI.

En este mínimo rincón del cyber-espacio, vamos a ir desgranando las claves de la Innovación, las barreras con las que nos encontramos en el día a día, las potenciales soluciones y las vías de escape, con el fin de llegar a elaborar una mini guía para emprendedores  que han decidido reinventarse o reinventar su negocio, potenciando la innovación en los puntos críticos de la cadena de valor de sus negocios.

Sin embargo, a lo largo de estos últimos años, se ha puesto claramente de manifiesto, que más allá de la innovación está el emprendimiento. Y es de vital importancia el entender que la “Innovación” carece de valor hasta que se es capaz de crear un modelo de negocio alrededor de esta idea y convertirla en un producto o servicio listo para ser vendido. Si no eres capaz de convertir una “Idea” en algo que crea clientes, esto no funciona.

Y es entonces cuando la figura del emprendedor toma sentido. Y por ello es importante identificar y diferenciar claramente a los innovadores y a los emprendedores.

Un “Innovador” es fundamentalmente un creador, una persona capaz de resolver o solucionar problemas de una forma creativa y diferencial, con gran pasión por la mejora constante. Los innovadores, fundamentalmente son pensadores. Pero un “Emprendedor“, está orientado a la acción, a la construcción o materialización de cosas. Esto incluye, el desarrollo de un negocio alrededor de una idea innovadoras, para su posterior materialización.

Por ello, cuando un “innovador” se nos acerca, con ese brillo especial en sus ojos y nos dice: !!! Tengo una gran Idea!!!.

La respuesta del emprendedor es inmediata: ¿Podemos venderla? ¿A qué clientes te diriges? ¿Cuál es el modelo de negocio que pensaste? ¿Porque los clientes se volverán locos con tu producto?

Invertir en Innovación sin un modelo de emprendimiento desarrollado es como tirar flores al mar, nunca crecerán.

Carlos J. Ochoa Fernández ©

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